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Aug 1
Fortalezas olvidadas en la promoción
Escrito por Alberto Barrios   
Lunes, 14 de Diciembre de 2009 00:00
Hans Rudolf Bittorf Schmitz, empresario alemán naturalizado mexicano, ampliamente conocido como Rudolf Bittorf, a sus 63 años, casado, con dos hijas orgullosamente cancunenses. Es un empresario naviero, dinámico que plantea ideas, proyectos y sugerencias con el ánimo de aportar soluciones sustentables que además mejoren el escenario socioeconómico del Caribe Mexicano, la tierra a la que él arribó en 1973 para convertirla en su nueva patria.

Como la mayor parte de aquellos pioneros que protagonizaron los inicios del Caribe Mexicano, Rudolf recuerda los años de oropel del sofisticado e inaccesible paraíso que fue Cancún hasta que paulatinamente fue consolidándose como el principal polo turístico del país.

Rudolf fue protagonista activo del inicio de turismo masivo en Quintana Roo iniciando en Cozumel, como representante de la agencia europea Thomas Cook, en 1973.

Recuerda en entrevista con La Voz de Quintana Roo: “1973 fue el inicio del turismo masivo, por medio de charters; prácticamente inauguramos el primer vuelo de un avión Boeing 707, de cuatro motores, que aterrizó en Cozumel en una vieja aeropista militar, porque no existía el aeropuerto. Si no soy pionero, mínimo soy testigo de lo que ha pasado en el estado en materia turística. Me encantó la zona y me quedé a desarrollar el turismo.

Cuéntanos un poco de tu vida personal

“Tuve la dicha y el honor de colaborar con Antonio Enríquez Savignac, y de trabajar con la familia Barbachano, que me arropó como amigo y empleado de ellos. Me quedé en el país administrando sus hoteles en Chichén Itzá y Cozumel, como gerente residente. Desde un principio visualicé el potencial del turismo náutico ecológico; en eso me concentré y construí el galeón Lafitte, tipo barco inglés del Siglo XVIII, para la naviera de la familia Barbachano de Cozumel; el barco todavía existe. Me da pena que no me consulten para mantenerlo en su diseño y estilo como estaba originalmente.

“Lo importante de aquella época fue abrir la mente de empresarios pioneros para explotar el segmento de los charters, porque en aquella época, por ejemplo, los canadienses viajaban hacia Haití, individualmente o por medio de pequeñas agencias. No existían los charters. Apenas comenzaba American Express a organizar algunos tours, pero no el turismo chartero, que era la combinación de vuelos con hotel y excursiones. Estos llamados paquetes sólo existían en Europa. Ahora que recuerdo, los inicios me da mucha gracia, porque cuando trajimos a los primeros grupos, de los cinco hoteles que contratamos, tres no querían reconocer el contrato, porque tenía presente que un año antes lo habían firmado… no estaban acostumbrados a planear a largo plazo.

¿Cuáles son en tu opinión las fortalezas y debilidades del Caribe Mexicano como destino turístico?

La fortaleza principal es que, junto con el sol y la playa, tiene la cultura maya, tiene parques ecoturísticos de alta calidad, con un gusto exquisito. El turista puede visitarnos una docena de veces y todavía tiene actividades que realizar. Esa oferta no la tienen los demás destinos como Cuba o República Dominicana. La visión empresarial en el Caribe Mexicano es impresionante, como el grupo Xcaret que ha sabido combinar desarrollo sustentable, enfoque social. Mi respeto como manejan negocios los empresarios mexicanos.

Debilidades…

No hemos podido superar la mala imagen por ser zona de huracanes, pero hay cuatro puntos que deberíamos difundir para blindar la fortaleza del Caribe Mexicano como destino turístico: construcción, nivel de mar, carencia de montañas y de ríos en la superficie, son cuatro de los cinco puntos.

Interesante, nunca había escuchado estos enfoques.

Es que la gente de afuera lo desconoce. Y nosotros lo tomamos como algo normal no digno de mención. Hay que trabajar en eso para que quede plasmado en nuestra conciencia colectiva y en la conciencia colectiva de quienes piensan en nosotros como destino turístico.

El quinto punto, que es el único que promovemos, es la extraordinaria cultura de prevención de los huracanes del destino. Es impresionante la disciplina y preparación, lo cual tiene mucho mérito, no es lo único que nos hace tan seguros. Esto es el complemento de lo esencial, que son los cuatro puntos ya mencionados. Creo que los empresarios deberíamos de hacer una campaña en contra del estigma de huracanes que tiene el destino, porque perdemos miles y miles de turistas al año por esos señalamientos.

VISITANTES ESPECIALES

Háblanos del turismo europeo.

“Hay que comprender que el turismo europeo ha sido el detonador de muchos destinos en el mundo, incluyendo el Caribe Mexicano. El europeo aprecia todo lo que ofrece la Península yucateca; de hecho, desde el principio de los vuelos europeos, el destino fue DF-Cancún y luego Cozumel. El europeo, al contrario del estadounidense y canadiense, es consumidor de circuitos culturales. La razón principal de los europeos es que si viajan tan lejos desean conocer más del país, además de que tienen el triple de vacaciones que los estadounidenses o canadienses, porque en Europa la red social es mucho más amplia y sólida.

Esta es una situación que nosotros como destino turístico no hemos sabido aprovechar, porque en las promociones siempre Europa queda en segundo término. Es comprensible que se enfoque la promoción a los mercados más cercanos, pero es importante tener claro lo siguiente: tan solo Alemania, con un volumen de población mucho menor, en algunos años produce más turistas que Estados Unidos. Una sola empresa Europea, el grupo Thomas Cook, maneja 22 millones de turistas al año y a Cancún por ejemplo solo llegan 70 mil alemanes, que suelen ser de alto poder adquisitivo y mayor estancia.

Cierto, reconozco y me consta que ha habido algunos apoyos de la OVC y de otros organismos de promoción turista, los que el año pasado co-patrocinaron el viaje de 250 agentes de viajes de este grupo… pero, ¿qué crees? El último día de su estancia fue el primer día del inicio de la influenza.

¿Cómo te conviertes en cónsul?

“El gobierno alemán buscaba a una persona con estabilidad en la zona; yo había sido representante de la BMW, había sido, sino pionero, sí de los primeros en traer turistas alemanes y por consiguiente establecí relaciones con la embajada desde 1973, atendiendo diversos casos, algunos graves y penosos. No fui cónsul inmediatamente, porque durante cuatro años fui una especie de agente consular, no oficial, una persona de confianza.

Ya en el 83 fui nombrado cónsul y en el 84 el gobierno mexicano me aceptó. Soy actualmente el decano, pero había antes una dama, de relaciones públicas del Camino Real, que era la representante de los americanos. Casi junto conmigo iniciaron los colegas italiano, finlandés y el canadiense. En su mayoría somos cónsules honorarios, con atributos oficiales, con el sello, escudo, credenciales de relaciones exteriores, pero somos también en la mayoría, hombres de empresa, no necesariamente nacionales del país que representan.

Destaca el cónsul alemán, Rudolf Bittorf, que no obstante de que Quintana Roo tiene una debilidad por ser zona de huracanes, también cuenta con puntos a favor que no se mencionan en el exterior para blindar el destino turístico

 

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