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Aug 1
Los hoteleros ya no son los "malos" del turismo
Escrito por Alberto Barrios   
Lunes, 14 de Diciembre de 2009 00:00

Este joven treintañero de barba rala y desenfadada, mirada directa y elegante vestimenta, ingeniero de profesión, es reflejo fiel del cambio generacional del liderazgo empresarial en el Caribe Mexicano. Aún no cumple los 35 años y ya ha sido presidente del Consejo Coordinador Empresarial del Caribe Mexicano y de la Asociación de Hoteles de Cancún, los dos organismos empresariales cúpula del Caribe Mexicano.

 

Se llama Rodrigo de la Peña Segura, el sexto de los ocho hijos de dos de los más conocidos y apreciados pioneros empresariales de Cancún, Diego de la Peña García y Sonia Segura de la Peña.

Viajero constante, Rodrigo de la Peña se ha convertido en los últimos cuatro años en un referente del negocio turístico hotelero del Caribe Mexicano. Lo mismo se traslada a México para reunirse con los diputados de la Comisión de Turismo, se reúne con el titular de Turismo federal o viaja a Londres y Miami para negociar con tours-operadores las tarifas hoteleras del Caribe Mexicano, o se sienta a dialogar con el gobernador Félix González Canto sobre las condiciones del negocio turístico. Sin embargo, a sus 34 años –por cumplir-, sabe que “aún me falta mucho por aprender”.

Dentro del Grupo de la Peña –propietario de los hoteles Temptation Cancún y Los Cabos, antes Blue Bay, Getaway y Blue Bay Club, Desire y del complejo residencial turístico Amara-, que opera conjuntamente con sus hermanos y que preside su padre, Rodrigo de la Peña está cargo del desarrollo del área inmobiliaria.

En entrevista con La Voz de Quintana Roo, sentado detrás de un escritorio que acumula papeles y carpetas ordenadas y desde el cual mira el azul intenso del mar caribe, Rodrigo es un optimista del negocio turístico hotelero. Se niega, igualmente, a caer en la dicotomía que coloca a los empresarios hoteleros como los malos del negocio turístico.

“Después de lo que nos ha sucedido este año, que hemos padecido crisis tras crisis, sinceramente estoy convencido que la gente está consciente realmente de la importancia del trabajo de los empresarios y de la industria turística”.

Reconoce, sin embargo: “Hay mucho por hacer”, principalmente en lo que se refiere al rescate de espacios públicos en la playa destinados a la población.

¿Cómo visualizas el 2010?

Este 2009 ha sido el más complicado año que hemos padecido en Cancún. Sufrimos tres crisis: la económica, la de seguridad y la de salud, por la influenza, más dos temporadas bajas: la de mayo y junio, y la normal, que es la de septiembre y octubre. Del 100 por ciento de los ingresos normales de los negocios, de todos, incluye taxis, meseros, estimamos que llegamos al 60 por ciento, lo cual significa una reducción del 40 por ciento. Por consiguiente, al 2010 todos nos estamos preparando para la recuperación; aclaro, no será como otros años, que hemos visto recuperaciones espectaculares, pero sí nos estamos preparando para un repunte.

De acuerdo a nuestras reuniones con tour-operadores y los negocios realizados en ferias, prevemos tres meses con una ocupación del 70 por ciento, específicamente turismo estadounidense que es nuestro principal mercado. Para el segundo semestre del 2010 se espera una recuperación más franca, en conjunción con la recuperación económica mundial.

2010 será un engranaje en el cual se enlazarán diversas acciones de la OVC (Oficina de Visitantes y Convenciones), de los propios hoteles, resultado de las caravanas, ferias, cambio de imagen del destino y relanzamiento a principios de febrero reforzado con las nuevas playas. En resumen, prevemos un 2010 muy sólido, hasta este momento. Esperamos que, en materia de seguridad, nada vaya a dañar la imagen del destino.

Como especialista del negocio inmobiliario que eres, ¿cuál es tu perspectiva para el próximo año?

Va junto con la parte turística. Cancún tiene en estos momentos una oferta inmobiliaria de calidad, aproximadamente entre seis y siete mil departamentos y casas residenciales, si sumamos Puerto Cancún (dos mil departamentos), Playa Mujeres (dos mil), Amara (mil 200), más otros complejos. Si nos apoyamos en el flujo de turistas de alto poder que tendremos, no dudo que esta oferta pueda moverse. El primer semestre será todavía lento, pero a partir del segundo comenzarán nuevamente los créditos y las hipotecas. Y despegaremos nuevamente.

¿Se mantendrá Cancún como la perla del Caribe Mexicano o podría ser desplazado por algún otro destino de la Riviera Maya?

Cada destino tiene sus particularidades. Lo que fue Cancún hace 15 ó 20 años, con sus arenales, cocotales y palapas, fue muy bonito, pero ya no es así. Actualmente Cancún es un centro turístico hotelero, que tiene complementos. Por eso Cancún ya no puede promocionarse solo, sino que tiene que ir junto con Isla Mujeres, Puerto Morelos, Holbox y Cozumel. Esa es la oferta que tenemos que promocionar para mantenernos delante de otros lugares como República Dominicana o Cuba. Cuando se construya el aeropuerto de la Riviera Maya, habrá que analizar el escenario, pero hasta este momento, el aeropuerto de Cancún es la entrada a todo el Caribe Mexicano.

Sinceramente, nosotros tenemos infraestructura y cultura y hay que tener muy claro que ningún destino en el Caribe puede comprarse con lo que nosotros poseemos. Creo que, en lugar de abaratarnos como destino, debemos fortalecernos.

¿Crees que nos asustamos solos cuando hablamos de competencia en el Caribe…?

Creo que sí. Nosotros mismos a veces desconocemos lo que tenemos.

A nivel empresarial, ¿qué enseñanzas dejan las crisis del 2009?

Enseñanzas fuertes. La verdadera enseñanza es que no podemos seguir haciendo las mismas cosas y esperar que haya cambios. Tenemos que unirnos como empresarios y como comunidad. Nos ha faltado demostrar la importancia del turismo como generador, no solamente de empleos, sino de divisas y estabilidad laboral, tanto para la región como para el país. Es desconcertante ver cómo al turismo lo estaban dejando nuestras autoridades en segundo plano. Así que como empresarios, como asociaciones tenemos que exigir que se le de la importancia que merece. Por ejemplo, no concibo que el proyecto de playas haya tenido tantos impedimentos para realizarse.

¿Crees que la población ya no tipifica a los empresarios hoteleros como aquellos que se quedaron con las playas? ¿Crees que la población ya comprende mejor la labor del empresariado?

Mira, en verdad creo que la gente es mucho más perceptiva que lo que nosotros pensamos. Sí creo que estas enseñanzas que nos dejan las crisis, cuando la ocupación baja al 40 por ciento, cuando hay recorte de personal, ajuste de salarios, vacaciones obligadas, son valoradas por la gente. Creo que ya pasó la época cuando se etiquetaba a los hoteles y a los propietarios por un lado como los malos del negocio.

Yo sí estoy muy de cerca de los trabajadores, con las asociaciones de recursos humanos, con las asociaciones de mantenimiento, que forman parte de la Asociación de Hoteles. Es cierto, faltan muchos espacios para los ciudadanos de Cancún, pero creo que estas crisis nos sirven a todos.

¿Cómo te percibes como dirigente empresarial, dado que tu carrera como tal ha sido muy rápida?

Me percibo como parte de una generación que tiene que actuar rápido. Cuando llegaron los pioneros, los primeros empresarios de Cancún, tenían 20, 25, 30 años, esto es, estamos hablando de una generación que actualmente, a 40 años de que la ciudad fue fundada, tiene entre 60 y 75 años. Fue la generación que hizo muy bien las cosas, que puso los cimientos, que trabajó, que bregó… te voy a dar un ejemplo simpático. Cancún recién empieza a dar la primera generación de abuelos, porque en Cancún no había abuelos con nietos nacidos aquí; esto empieza a suceder hace 6 ó 7 años. Eso te habla de una ciudad muy joven.

En los liderazgos empresariales pasó lo mismo, eran los mismos dándose vueltas y vueltas, de la Coparmex, al CCE o a la Asociación de Hoteles y no lo estoy criticando, al contrario, lo hicieron muy bien, lo reconozco, pero ahí empezó a abrirse una brecha muy grande, ya que no había quien entrara a ocupar esos nuevos espacios.

A mi se me dio la oportunidad hace nueve años, cuando llegué de lleno a Cancún, porque yo iba y venía, por los estudios. Fue a los 27 años cuando me invita, por primera vez, Orlando Arroyo -presidente del Consejo Coordinador- como secretario; de ahí me invitaron a formar parte de la Asociación de Propietarios e Inversionistas de la Riviera Maya (APIR) y el ingeniero Chapur también me invitó a la Asociación de Hoteles. Con esas oportunidades, empecé a involucrarme y me di cuenta que se estaban generando espacios que no se ocupaban… aparte, pues ha cambiado mucho la manera de hacer hotelería, la manera de vender los hoteles, la manera de comercializar, la misma ciudad ha cambiado, la clase política también generacionalmente ha cambiado.

Yo veía gente, por ejemplo, como el gobernador (Félix González Canto), quien si bien tiene una magnífica relación con todas las generaciones y con los fundadores, también creo que el contacto generacionalmente es distinto. Entonces, si no buscábamos nosotros esos espacios iban a generarse espacios importantes sin cubrirse. Por eso, cuando estuve en el Consejo Coordinador Empresarial, traté de que, por lo menos, la mitad de mis consejeros fuesen gente joven, gente nueva de Cancún.

A propósito, ¿cómo es la relación con tu papá, don Diego de la Peña?

Mi papá, más que un maestro, ha sido un ejemplo para mí. Admiro muchísimo su constancia y disciplina ante la vida. Todos los días, a mis hermanos, a sus colaboradores, nos aporta su filosofía personal y empresarial. Su mejor enseñanza ha sido su propio ejemplo. Ha sido un innovador en este destino. El puso en Cancún sus inversiones, su tiempo y su familia. Aunque siempre ha sido muy participativo en la política empresarial, ahora que yo estoy ha sido muy respetuoso con mis espacios, eso sí dándome los mejores consejos. En cuanto a la empresa –Grupo de la Peña- ha ido colocándonos a cada uno de sus hijos en diferentes áreas; ha sabido cómo manejar sus empresas y cómo manejar su sucesión. Llevamos como familia más de ocho años estudiando políticas empresariales familiares, con una empresa que se llama Family Business, con la cual anualmente tomamos cursos, para determinar cómo se conforma un consejo de administración familiar, cómo conformas tu consejo empresarial, cómo los roles de la familia y los socios deben ser muy diferenciados en cuanto a la operación de la empresa. Ha sido un aprendizaje que él ha ido procurando dejarnos. Y hemos participado todo, mis hermanos, directivos de la empresa…

¿Cómo está conformada la operación de Grupo de la Peña ?

Una de mis hermanas, Patricia, lleva toda la operación de los hoteles (y entre paréntesis, acaba de ser nombrada presidente de la Asociación de Clubes Vacacionales); otro de mis hermanos, Diego, la parte de la construcción, yo llevo la parte inmobiliaria y de nuevos proyectos; otro de mis hermanos, Roberto, lleva todo lo relacionado con tiempo compartido y club vacacional y otra de mis hermanas, la parte legal corporativa. Somos ocho, así que imagínate, trabajo hay para todos. Hemos sabido organizarnos bien. Cada uno llevamos un rol específico.

 

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