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Sep 4
Be Live, producto del divorcio entre Globalia y Oasis
Escrito por Alberto Barrios   
Lunes, 12 de Julio de 2010 00:00
Hace cuatro años la fusión fue como una boda feliz. Los primeros meses, una maravillosa luna de miel, reflejada en comunicados de prensa que hablaban de la felicidad que embargaba a los participantes; pero cuatro años después, todo ha cambiado. Los otrora felices aliados dirimen en juzgados europeos y mexicanos sus diferencias, exigiendo pagos por daños, compensaciones y uso de marcas afectando, de paso, el negocio turístico en el Caribe mexicano.

Se trata de Globalia vs Oasis, un divorcio que ha producido, desde que comenzó hace nueve meses, un producto que apenas va definiéndose: Be Live Hotels, la nueva marca bajo la que se ampararán los ex hoteles Oasis, marca que aparentemente se le quedará en propiedad a Globalia.

 

LUCHA DECLARADA

Por un lado, el poderoso Grupo Globalia, formado por la aerolínea Air Europa, la inmobiliaria Century 21, la arrendadora Pepe Car, la agencia de viajes Pepetravel, el tour operador Travel Plan, la minorista Viajes Halcón y Viajes Ecuador, a cuyo frente se encuentra uno de los más emblemáticos y agresivos empresarios españoles del ramo turístico, Juan José Hidalgo, de 76 años de edad, quien en 1965 inició con un carro de alquiler para devenir finalmente en uno de los emporios turísticos más importantes del mundo, con una facturación anual de más de 3 mil 500 millones de euros.

Por el otro lado, Grupo Oasis, que opera en el Caribe mexicano seis hoteles, con más de cuatro mil habitaciones y casi 10 mil en propiedades ubicadas en Dominicana, Aruba, España y Túnez, a cuyo frente se encuentra Pedro Pueyo, otro empresario español que no ha dudado en demandar a Globalia con la intención fallida hasta el momento de cancelar un contrato a seis años firmado hace cuatro años.

Cuando firmaron su contrato para aliarse, hace cuatro años, ambos magnates visualizaban incrementar las habitaciones en el Caribe mexicano para, por lo menos, duplicar la oferta y llegar hasta las 30 mil habitaciones. Es más, hasta planearon ingresar a la operación de aeropuertos en Chetumal y, de ser posible, participar por la concesión del aeropuerto de la Riviera Maya.

En la ola de optimismo participó incluso el entonces gerente de comercialización de la cadena Oasis en Cancún, actual director de la Oficina de Visitantes y Convenciones –OVC-, Jesús Almaguer Salazar, quien aseguraba que con la firma de aquel contrato “las empresas se complementarán, porque Globalia adoptará los estándares de calidad y el nombre de Oasis y Grand Oasis; y éstos se encargarán de la operación y comercialización de los hoteles”. La mira está puesta en la construcción de nuevos hoteles en la Riviera Maya, Vallarta, Los Cabos, Nuevo Vallarta y Nayarit; en tanto que Globalia desea establecerse en la Costa Maya y pretende tener la operación de aeropuertos.

Todos esos planes se cancelaron definitivamente, tras explotar el año pasado los egos de los poderosos empresarios españoles quienes dirimen actualmente sus diferencias en los juzgados, tanto por compensaciones económicas como por el uso de la marca Oasis. Pedro Pueyo demandó ante tribunales la conclusión anticipada de la alianza con Globalia aduciendo motivos financieros. Juan José Hidalgo se ha negado a cancelar el contrato cuya vigencia es hasta el 2011, además de aclarar que Globalia es un grupo turístico global -que mueve un volumen de negocio de 3 mil 500 millones de euros-, más de dos millones de paquetes turísticos y cerca de 17 millones de turistas al año y que es “una empresa seria que paga a sus empleados y acreedores puntualmente". Pero hace dos meses, a Juan José Hidalgo los tribunales europeos le ordenaron pagar a Pueyo 43 millones de dólares, así como regresarle la operación de los hoteles, a lo cual hasta el momento se ha negado.

Incluso, en la página web de Globalia se mantiene la división hotelera con el nombre de Oasis Hoteles & Resorts, haciendo referencia a sus establecimientos en México. Globalia trasladó también el litigio de los tribunales de París y Luxemburgo a México para dirimir quién se queda con la operación de los hoteles; no contó, sin embargo, con que Pedro Pueyo retomó hace cosa de semanas la operación física de sus cinco hoteles en Quintana Roo a los que les ha cambiado apresuradamente el nombre a Be Live; además, aprovechando la decisión judicial de los tribunales europeos contra Grupo Globalia, emitió una carta a tour operadores estadounidenses y canadienses advirtiéndoles que toda reservación tendría que hacerse directamente con Be Live, ya no por medio de la agencia de reservaciones Intertravel, que se encuentra igualmente en litigio.

 

AFECTACIÓN A TERCEROS

Aunque Fernando Rúa Figueroa, director de Grupo Oasis en México –ahora Be Live- no respondió a una llamada de La Voz de Quintana Roo para aclarar el escenario, en el medio hotelero se sabe que el divorcio de los gigantes españoles está afectando seriamente la ocupación de los cinco establecimientos hoteleros del Oasis –ahora Be Live-, ante la confusión que se ha generado entre los tour operadores sobre quién detenta la propiedad y la operación de los hoteles.

Pero de acuerdo con la revista especializada Preferente.com “la batalla no ha terminado porque los equipos jurídicos, y en especial el de Globalia, están librando una batalla soterrada en torno a la cantidad que Juan José Hidalgo, de acuerdo con la sentencia condenatoria, debe entregarle a Pedro Pueyo”.

Lo que sí parece terminante es la desaparición de la marca Oasis. Los 40 hoteles del Grupo Oasis trabajan desde ahora bajo la marca Be Live; pero el proceso no parece estar muy definido, porque si bien en la página web del consorcio se maneja el nuevo nombre de Be Live, en las recepción de los hoteles siguen respondiendo como Oasis.

Actualmente, el grupo Oasis cuenta con hoteles en Cuba (Camaguey, Cayo Coco, La Habana y Varadero); España (Alicante, Fuerteventura, Huelva -2-, Lanzarote, Madrid, Mallorca, Pamplona, Salamanca, Tenerife y Toledo); México (Cancún y Riviera Maya); Marruecos (Saidia); San Vicente y las Granadinas y República Dominicana (Boca Chica, La Romana, Puerto Plata y Punta Cana).

La guerra se mantiene. El divorcio, eminente. Un nuevo producto, deseado o no, ha aparecido en el escenario hotelero de Quintana Roo: Be live.

 

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