| Los sepultureros del PRI |
| Escrito por Roberto Cruz Hernández |
| Lunes, 12 de Julio de 2010 00:00 |
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“¡YA GANAMOS!” El célebre escritor Carlos Monsiváis afirmaba que “en materia de ética y moral, el cinismo constituye una de las garantías de ‘salud mental’ de los priístas, probablemente la mayor”. A las siete de la noche del domingo, Guadalupe Novelo y el dirigente municipal del PRI en Benito Juárez, Martín Ariel Loría, le hicieron comparsa al candidato ganador Roberto Borge, quien junto con el delegado del CEN, Carlos Sobrino Sierra y la presidenta estatal del tricolor, Cora Amalia Castilla, declararon que el PRI había obtenido “carro completo” en Quintana Roo. Se dijeron ganadores en todo y se ufanaron de haber ganado la gubernatura, Cancún, todas las diputaciones y todos los municipios. Sus rostros eran de felicidad, aunque sabían de antemano que habían dicho verdad a medias “por estrategia”. Cínicamente, mintieron. El lunes en la mañana se bañaron con agua fría: El Partido Revolucionario Institucional (PRI) ganó la gubernatura pero perdió cinco municipios: Benito Juárez, Isla Mujeres, Lázaro Cárdenas, Felipe Carrillo Puerto y José María Morelos, mas tres distritos electorales: El IV, el XI y el XIV. Esto es un descalabro mayor para el partido que pierde su hegemonía política en la entidad y –otra vez- uno de los municipios más ricos del país: Benito Juárez, cuya cabecera es Cancún. Pero los responsables y las circunstancias tienen nombres y apellidos: Martín Ariel Loría Novelo, líder cenopista y del corrupto sindicato de trabajadores del IMSS. Martín aspiraba a una diputación local, pero el partido le negó la candidatura y lo instaló, contra su voluntad, en la dirigencia municipal del PRI en Benito Juárez para, supuestamente, “asegurarle” el triunfo a la maestra Novelo con el voto corporativo de sus agremiados. Les vendió la idea de que “todos votarían” por la maestra, pero el pequeño líder no cumplió acuerdos con los sindicalizados; se quedó con recursos destinados para la campaña; permitió traiciones y deslealtades al interior y nunca hizo verdadera estrategia de comunicación social para la profesora porque confió en que los publirrelacionistas de Borge harían bien “la compra de conciencias”. Lo mismo sucedió con el líder venal de los taxistas de Cancún, Manuel Pérez Mendoza, que ha hecho del sindicato un negocio particular. Resentido porque le negaron la candidatura a una diputación, operó mal con los “martillos” que ya le demostraron con Víctor Viveros que no “jalarían” si no se mejoraban sus condiciones de trabajo; si no se resolvían sus conflictos internos como el de “Maya Caribe” y si no se les daban concesiones a choferes de mayor antigüedad que tienen años esperando mientras políticos y recomendados priístas gozan de ello. En este último punto, los taxistas dieron su voto a Borge porque les prometió acabar con estas expresiones. Un día después de conocerse el triunfo de Borge, se autorizaron 300 nuevas concesiones. NI LOS MAESTROS Los agremiados del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) también le dieron la espalda a Guadalupe Novelo pese a que, según ella, era su principal activo político. Durante la administración de Guadalupe Novelo en la Secretaría de Educación de Quintana Roo se encontraron graves irregularidades y desvío de recursos por un monto de 119 millones 714 mil pesos. Los maestros no lo olvidaron en las urnas. Víctor Viveros, Julio Durán, Raymundo Omar King, Nicolás Castillo y Elizabeth López Melo, son otros de los culpables por ser operadores políticos incompetentes. A Carlos Sobrino Sierra, el delegado del CEN del PRI, también se le atribuye gran parte de responsabilidad al haber tomado la pala, sacar la tierra y sepultar literalmente al descalabrado tricolor estatal. Lo menos de lo que se le acusa es de no haber repartido lo suficiente para “aceitar” la maquinaria electoral priísta y así garantizar el triunfo. Se habla de que se embolsó varios millones de pesos. Únicamente le importó que ganara Roberto Borge y a los demás candidatos los dejó a su propia suerte. Naturalmente, Cora Amalia Castilla Madrid, la presidenta del PRI estatal, tendrá que renunciar si tiene algo de vergüenza por el pésimo trabajo realizado en las campañas y en los municipios en donde perdieron. ZONA MAYA AbANdONAdA Cora Amalia desatendió la Zona Maya. Se le veía en eventos fastuosos junto con empresarios de alta plusvalía como Francisco Córdova, Carlos Constandse y hasta se tomaba fotos con el estrella holliwoodense Danni Glover en Hacienda Tres Ríos. Pero nunca se le vio caminando de la mano con los indígenas de Carrillo Puerto, Lázaro Cárdenas o José María Morelos. Los delegados que operaron en estos municipios lo hicieron mal y de malas, pues no conciliaron con militantes inconformes que a la mera hora voltearon el voto. El trabajo político fue nulo y entregaron estos municipios en “bandeja de plata” a la oposición. En José María Morelos, fue enviado como delegado del Comité Estatal del PRI Moisés Pacheco Briceño; en Lázaro Cárdenas fue el ex presidente municipal de Felipe Carrillo Puerto, Mario Chuc Aguilar; al municipio de Felipe Carrillo Puerto estuvo Cristino Flota; en Benito Juárez, Pedro Ramón Peña Xicum; en Isla Mujeres, Javier Novelo Ordóñez, ex subsecretario de Educación en la Zona Norte. La mayoría de ellos auténticos “cartuchos quemados” del PRI, que abonaron la tierra de la sepultura. LUPITA ENCLAUSTRAdA Tres días después de conocerse los resultados, Guadalupe Novelo Espadas y el supuesto líder municipal del PRI en Cancún, Martín Loría Novelo, no aparecían por ningún lado. Lupita se negaba a hablar con los medios de información. Su teléfono celular sonaba y resonaba y no contestaba. El número privado de su casa también. En la soledad de su habitación, Lupita había entrado en profunda depresión. Ya sin maquillaje, sin las pestañas postizas, sin la faja, con ropa holgada en prevención de cualquier eventualidad y solamente con la compañía de su querido marido y siempre acompañante fiel Leonel Melo, se puso a lagrimear y recordó que por lo menos en las escuelas primarias en donde había laborado en su juventud los niños sí le prestaban suficiente atención. Lo mismo sucedió con Martín Loría, que por vergüenza tampoco contestó el aparato celular que siempre lo acompaña. El no tiene todo perdido: Fue un verdadero fracaso como dirigente y operador políticos priísta, pero por lo menos seguirá succionado del sindicato de trabajadores del IMSS por un buen tiempo, a costa de los trabajadores de la salud. |













En la noche del 4 de julio, Guadalupe Novelo Espadas confirmó que iba abajo en el conteo de votos para lograr la Presidencia Municipal en Benito Juárez y le volvió a dar incontinencia urinaria. Uno de sus asistentes le llevó la maleta que usualmente carga en la camioneta que utilizó en sus días de campaña para que se cambiara de ropa y, al decir de sus más allegados… también de pañal. Quienes la conocen aseguran que la profesora nacida en Hecelchacán, Campeche, hace 55 años, sufre de esta enfermedad que se le agudizó por los nervios el día de las elecciones. Desde muy temprano, antes de ir a votar, en su casa de la Supermanzana 41, Manzana 1, Lote 25 en residencial La Cantera, la maestra “Lupita” –para sus íntimos- se esmeró en el cuidado de su figura y siguió los consejos de sus “asesores de imagen”, el publirrelacionista Alex Miranda y del diputado verde Geovani Gamboa. Se puso frente al espejo, acercó su rostro y cuidadosamente pegó en los párpados las enormes pestañas postizas. Su asistente la ayudó a cambiarse y luego de untarse caro perfume, por si acaso le llegaba la impertinente incontinencia urinaria, impostó la voz y se dijo lista para enfrentar cámaras y micrófonos que ya la esperaban impacientes en la primaria 15 de Mayo, ubicada en el fraccionamiento Tikal donde emitiría su voto. Ese, según ella, era el día más importante de su vida. Sin embargo, los acontecimientos que se generaron en el transcurso de la jornada dirían todo lo contrario. Cuando llegó a la urna acompañada sólo de unos cuantos vecinos y de su marido Leonel Melo, de su asistente Pablo Novelo y del “Güero” Santillán, tras introducir la boleta en la urna, Lupita declaró que “el trabajo estaba hecho” y se sintió segura del triunfo. Al preguntarle los reporteros si impugnaría en caso de que el conteo no la favoreciera, sonrió y para sus adentros pensó que “eso nunca sucedería”. Sus operadores políticos incluyendo a la presidenta estatal de su partido Cora Amalia Castilla Madrid le aseguraron que recuperarían “la joya de la corona” por el arrastre que tenía Roberto Borge, quien iba prácticamente solo en la contienda a la gubernatura pues su principal opositor, “Greg” Sánchez, se encontraba preso y por el voto corporativo afianzado en los sindicatos de filiación priísta. La maestra de primaria apostó a los sepultureros del PRI.






