| Springbrakers un mal necesario |
| Escrito por Alberto Barrios |
| Lunes, 15 de Marzo de 2010 00:00 |
Regresaron. Son grupos de estudiantes, hombres y mujeres, entre los 14 y 20 años, despreocupados y de moral relajada, que se comportan como tumultuosos cardúmenes que van cerveza en mano de una a otra playa, de una discoteca a otra, incitados por empresas cerveceras y música desenfrenada.
Aunque repudiados tan solo hace pocos años por los desmanes que suelen provocar, los springbreakers (spring monsters les llegaron a decir) en esta temporada son fiel reflejo de la paulatina recuperación del turismo estadounidense en el Caribe Mexicano y en el país, pues si bien en el 2009 --que fue un año atípico por las crisis consecutivas generadas por la astringencia financiera internacional y por la influenza--, solamente arribaron 20 mil estudiantes, para esta ocasión se prevé la llegada de 25 mil provenientes entre otros, de los estados de Illinois, Texas, California, Massachussets, Nueva York y Ohio, así como de Canadá. En su mejor época, entre 1997 y 2001, se llegaron a registrar aproximadamente 120 mil estudiantes; para el 2004, habían bajado a 45 mil hasta llegar a los 20 y 15 mil de los años posteriores. Fue en esos todavía cercanos años que en Cancún los hoteleros diagnosticaron la desaparición paulatina de los springbreaks ante los desordenes y la mala imagen que generaron al destino; fue entonces cuando empresarios y autoridades acordaron aplicar estrictas medidas de seguridad mediante los ahora olvidados Pactos de Civilidad. Pero mientras Cancún los desdeñó, otros destinos los recibieron, como Acapulco y Mazatlán, en México; Daytona Beach y Panama Beach, en la Florida y Jamaica y República Dominicana en el Caribe. Ante esa y muchas otras situaciones, autoridades y empresarios determinaron desanimar ese segmento de mercado. Pero ahora están de regreso, después de que casi se extrañaran sus muy documentados excesos, tanto en las playas, durante el día, como por las noches, en las discotecas. Bajas tarifas hoteleras y boletos de avión más accesibles, comprendidos dentro de paquetes todo incluido de 12 mil pesos, sirvieron para hacer más atractivo el retorno de los springs. Pero independientemente de los asuntos polémicos de seguridad, de los escándalos y lo que significa para el destino la presencia de los springbreakers, lo cierto es que el turismo juvenil estadounidense es un mercado que deja importantes dividendos a una gran cantidad de empresas, como las cerveceras, los bares, discotecas, rentadoras de motos terrestres y acuáticas, además de los restaurantes de comida rápida. Se calcula que este año la derrama económica que dejarán los jóvenes estudiantes alcanzará los 20 millones de dólares, muy lejos de los 60 millones que se llegaron a captar en las temporadas de mayor apogeo del turismo juvenil estadounidense. Las principales agencias mayoristas que traen jóvenes a Cancún son Best Day, Sun Travel y Student Travel. |

















Regresaron. Son grupos de estudiantes, hombres y mujeres, entre los 14 y 20 años, despreocupados y de moral relajada, que se comportan como tumultuosos cardúmenes que van cerveza en mano de una a otra playa, de una discoteca a otra, incitados por empresas cerveceras y música desenfrenada.







