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Diversidad económica ¿lejos de la realidad?
Escrito por Alberto Barrios   
Lunes, 08 de Febrero de 2010 00:00
Con un Producto Interno Bruto (PIB) que en los últimos 10 años se duplicó al pasar de 70 mil a más de 160 mil millones de pesos, impulsado por su intensa vocación turística, Quintana Roo aún sueña con diversificar su economía, pero una tierra calcárea e improductiva y una política industrial que carece de rumbo, despierta a su realidad. El economista y catedrático Miguel Palma, lamenta que no se hayan atendido vocaciones naturales como el comercio en Chetumal, el agro y la silvicultura en el centro del estado o la pesca en los 400 kilómetros de litorales de la entidad. En el ámbito industrial, el escenario es poco menos que inexistente. Un intento realizado en el sexenio de Joaquín Hendricks cuando vino el presidente Vicente Fox a colocar la primera piedra de una nueva planta industrial de Cancún, dentro de los terrenos de la Central de Abastos, concluyó en fracaso. La planta detonadora del proyecto de celulares Vitelcom, que había invertido más de 100 millones de pesos, operó durante un año y medio aproximadamente, generando empleos a más de 200 mujeres, pero inesperadamente cerró y abandonó su instalación arrastrada por la crisis internacional. La información oficial del estado registra que cuenta con tres parques industriales: el Parque Industrial Chetumal (en el municipio de Othón P. Blanco), Parque Industrial Leona Vicario (Felipe Carrillo Puerto) y el Parque Industrial Puerto Morelos (Benito Juárez), pero ni uno solo cuenta con instalaciones adecuadas y lucen abandonados. Ha sido la zona industrial de Cancún, en plena ciudad, junto con la franja rumbo al aeropuerto, la que ha terminado albergando a la denominada industria ligera, conformada por cientos de pequeñas y medianas empresas dedicadas a fabricar muebles, ventanales y herrería, unas y otras instalaciones que son almacenes de refresqueras, cerveceras y distribuidoras de pan. Un hecho es evidente: el mercado de consumo de Cancún y la Riviera Maya está valorado en más de 10 mil millones de pesos -alimentos y bebidas, blancos y cristalería-, pero la oportunidad de integrarse a este proceso productivo ha sido desaprovechado, tanto por autoridades como por campesinos y pescadores. Aunque hay capacidad para satisfacer la demanda de sandía, frijol, naranja, papaya, plátano y piña, los intermediarios y “coyotes” mantienen un absoluto control sobre campesinos y ejidatarios del centro y sur, quienes, a su vez, optan por el camino del menor esfuerzo, al grado incluso de preferir la venta a pie de camino antes que organizarse para trasladar sus productos a los centros de consumo. Sin embargo, para el economista Miguel Palma es importante insistir en aplicar acciones que fortalezcan otros sectores productivos, porque de esta forma “el turismo tendrá más soporte y el estado más equilibrio económico”. CERO pOSIBILIdAdES La diversificación económica es una falacia, asienta demoledor el ingeniero Marcos Constandse, vicepresidente de Finanzas del Grupo Xcaret, quien agrega: “Para mí, cuando hablan de la diversificación, no sé de qué hablan. La selva que se ve maravillosamente verde, está sobre la roca y lo que crece, lo hace en el material de descomposición del propio ciclo de la selva. Pero si tiras semilla de maíz, siembras un año y se acabó. Agricultura tenemos cero posibilidad; ganadería cero posibilidad. ¿Industria? Cero posibilidades. ¿Qué se puede producir aquí? ¿Vamos a traer insumos para regresarlo a los centros de consumo? Eso no es real”. Para confirmarlo están las estadísticas: menos del uno por ciento de la superficie estatal se dedica a la agricultura y la ganadería. Sin embargo, en el discurso, el sueño se mantiene. Francisco Alor Quezada, secretario de Desarrollo Económico, desde que se encuentra en el puesto -tras dejar la Presidencia municipal de Benito Juárez-, afirma que la dependencia ejecuta líneas de acción para fomentar la acuacultura, los agronegocios, servicios de salud, fomento de empresas, entre algunas opciones de desarrollo en la entidad, ya sean complementarias o diferentes al turismo. Pero lo cierto es que ni esta dependencia estatal, ni la Secretaría de Economía federal han podido aterrizar programas de avanzada industrial. Es más, recursos estimados entre 60 y 80 millones de pesos que la Federación tiene para aplicar -vía Economía federal-, en el estado de Quintana Roo, son regresados cada año a la Hacienda Pública federal porque el Estado carece de recursos para darle continuidad a los proyectos de apoyo a las pequeñas y medianas industrias.

 

 

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