| ¡Aguas! Con la basura |
| Escrito por Alberto Barrios |
| Lunes, 08 de Febrero de 2010 00:00 |
La ciudad de Cancún tiene dos noticias para sus pobladores y ambas son malas: si no construye un nuevo relleno sanitario, enfrentará una contingencia ambiental; y si lo construye, enfrentará una contingencia ambiental.
“¡Aguas con la basura!”, advierten funcionarios estatales y federales, quienes consideran que no existen garantías para asegurar que los 185 mil 770 metros cúbicos de agua potable que se suministran diariamente al millón de habitantes no será contaminada si el nuevo relleno sanitario se construye a un lado de la batería de pozos de absorción en la parcela 89-90, de donde se extrae el vital líquido para la ciudad de Cancún y parte continental de Isla Mujeres. “¡No hay riesgo!”, responde el ingeniero Wilberth Esquivel Zanoguera, actual secretario de Obras Públicas del Ayuntamiento Benito Juárez, un ex empresario de la construcción, quien sostiene que se ha cumplido con todo lo que exige la Norma federal 083 de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), que regula la instalación de rellenos sanitarios. “Es improbable que se vayan a contaminar los pozos de absorción de agua”, sostiene, pese a que existen antecedentes en Tamaulipas, Puebla y Estado de México de filtración de lixiviados al subsuelo tras romperse las membranas, ocasionando graves problemas de salud. Ese es uno de los aspectos en el que coloca el acento el ingeniero David Villegas Gómez, subdelegado técnico de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA) en Cancún, que es el organismo transportador del líquido: “Las geomembranas que contienen la basura y lixiviados son de plástico con un grosor de un milímetro. ¿Cuál es la garantía de que no se rompan por el peso de la propia basura, de los camiones o de que, incluso, sea afectada por los constantes incendios provocados por campesinos en esas zonas? Porque el fuego se propaga también por las raíces”. El funcionario estatal recuerda que las aguas de precipitación pluvial se infiltran fácilmente al acuífero, porque el subsuelo del área es de tipo cárstico (rocas carbonatadas), ocasionando así el arrastre de substancias que producen contaminación al manto freático, una situación que ha sido denunciada desde años atrás y que ha provocado la contaminación de la Laguna Nichupté. “El caso de Bonfil es dramático. Al carecer de drenaje, llevan años contaminando la Laguna Nichutpé, que es a donde van brotar algunos de nuestros ríos del subsuelo. Eso mismo podría suceder en una mayor magnitud con el agua potable que se suministra a la población de Cancún”. Lo único que CAPA hace “es advertir que hay un riesgo, muy grande, de que los ríos de agua del subsuelo se contaminen por el nuevo relleno sanitario si insisten en hacerlo en la parcela 89-90. Además, hay que tener claro que ese relleno se quedará ahí durante los próximos 20-30 años. ¿Quién garantiza que su operación se manejará con la responsabilidad que se requiere?”.
DIFÍCIL ELECCIÓN Las mil toneladas diarias de basura que genera la ciudad de Cancún son esgrimidas por las autoridades municipales como bandera de presión a fin de que se les permita la construcción del nuevo relleno sanitario, mismo que es objetado tanto por la federal Comisión Nacional del Agua (Conagua) como por la estatal CAPA. El munícipe Gregorio Sánchez ha amenazado, incluso, con tirar la basura a cielo abierto si no se le permite la construcción del nuevo sanitario en las dos parcelas de 100 hectáreas cada una que le donó Urbi, una fraccionadora que desarrollará seis mil viviendas dentro del polígono 11, donde se encuentran los nuevos terrenos autorizados por el ilegal Programa Parcial de Desarrollo Urbano del Polígono Poniente para albergar una futura población de un millón de habitantes. David Villegas Gómez, aclara: “No estamos en contra del nuevo relleno, sino del lugar donde planean hacerlo, porque hasta el momento el Municipio no ha presentado ningún estudio serio que garantice que el manto freático no será contaminado por los lixiviados que generará. “El municipio argumenta que enfrentan una situación de emergencia ambiental porque se acabó la vida útil del actual relleno, pero ya las explicamos que lo único que van a generar será otra emergencia, ahora de contaminación del agua; lo que no entendemos es la terquedad de hacerlo en ese terreno cuando ya les propusimos otras alternativas. La batería de pozos de absorción de agua se ubica en esa zona desde 1979 y es una zona con proyección. El relleno lo pueden construir en otro lado”. Pero Wilberth Esquivel Zanoguera, secretario de Obras y Servicios Públicos, asegura que las objeciones técnicas de la Conagua y de la CAPA “las hemos despedazado con el estudio que hizo el Colegio de Ingenieros Geólogos, en donde cada uno de sus argumentos en contra fueron rebatidos”. Califica incluso como “el triunfo del enfoque técnico sobre el político”, la reciente autorización que les otorgó la Secretaría de Desarrollo Urbano (Seduma), un ente estatal que originalmente se había pronunciado en contra de la instalación del nuevo relleno sanitario en dicho terreno. Pero David Villegas Gómez, de CAPA, aclara: “El estudio del Colegio de Geólogos no es representativo ni siquiera del terreno donde planean construir el relleno y, mucho menos, de la zona, porque se requieren estudios profundos, con verdadero sustento científico y técnico, para conocer con precisión la conformación del subsuelo. Ese estudio está muy limitado y no es garantía de que no serán contaminados los mantos freáticos”. De hecho, ante la carencia de un buen drenaje pluvial y sanitario, que provoca que los pozos de absorción rebosen en épocas de lluvias, miles de habitantes descargan directamente al subsuelo sus aguas negras. El ya conocido deterioro de la calidad del agua subterránea podría acelerarse dramáticamente si llega a fallar la seguridad en el nuevo relleno sanitario, que se construirá a 500 metros de la batería de 20 pozos de absorción que se tiene en los terrenos conocidos como Nuevos Horizontes que si bien en estos momentos todavía están alejados del pueblo de apoyo, con los nuevos e ilegales programas de desarrollo urbano se prevé la construcción tanto de asentamientos residenciales como irregulares.
DISPUTA ENTRE GOBIERNOS La historia de los rellenos sanitarios en Cancún se ha escrito en línea con el acelerado y desordenado crecimiento. De 1970 a 1993 Fonatur utilizó como basurero el Banco 5, en la zona de sascaberas de Bonfil, frente a la Laguna Nichupté. De 1993 al 2005, el basurero se trasladó a la zona norte de Cancún, en terrenos de la parte continental de Isla Mujeres, en donde del 2003 al 2006 se abrió otro basurero, el Sufre y Calla, que fue cerrado en el 2006, año en que se abrió otro relleno en la parcela 1113, cuya vida útil está por concluir, actualmente cercado por complejos de viviendas (Villas Otoch) construidas pese a saber que el basurero ya estaba operando. Ahora, comienza la historia del nuevo relleno sanitario, en las parcelas 89-90. En abril del 2008 la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) fue autorizada por el Instituto de Impacto y Riesgo Ambiental de Quintana Roo (INIRI), un organismo descentralizado dependiente, de la Seduma. Wilberth Esquivel Zanoguera considera que la MIA fue aprobada desde un principio por el INIRI porque cumplía con todas las especificaciones de la Norma 083 de la Semarnat, que especifica parámetros para selección del sitio, diseño, construcción, operación, monitoreo, clausura y obras complementarias de un sitio de disposición final de residuos sólidos urbanos. Pero después de que la MIA fue aprobada por el INIRI, la delegación federal de la Comisión Nacional del Agua, a cargo de Salvador Arizmendi, emitió una opinión técnica en contra del proyecto esgrimiendo el riesgo de percolación de lixiviados a los mantos acuíferos cercanos a la zona. Ante esa opinión, en base a la Ley de Gestión Integral de Residuos Sólidos, la Seduma frenó la obra. Inmediatamente, el Ayuntamiento solicitó un dictamen geohidrológico de los flujos subterráneos que fue elaborado aceleradamente para determinar que las objeciones de la Conagua eran infundadas. “Los estudios serios, con fundamento técnico y científico”, contra argumenta el subdelegado de la CAPA, David Villegas Gómez, “no se hacen en dos semanas o en un mes, sino que suelen tardar un año o más, porque abarcan grandes extensiones de terreno y no un pedacito, como fue el caso”. Wilberth Esquivel Zanoguera insiste que son endebles los argumentos de la Conagua y de la CAPA: “ Dicen que pueden haber ríos subterráneos que vayan hacia el norte y que, en el hipotético caso de que se rompiera la geomembrana del relleno sanitario, podrían filtrarse lixiviados que podrían contaminar los pozos de captación y envenenar el agua que toma la población de Cancún. Pero el estudio geo-hidrológico demostró –dice-, que la dirección del flujo subterráneo en esas parcelas, es preferencialmente este-noreste; por consiguiente, no afecta la batería de pozos de Conagua”. ”Por ahí argumentan”, dice el secretario de Obras y Servicios Públicos, “que el estudio de los geólogos fue hecho a modo de los intereses del Municipio, pero ya les hemos demostrado, hasta con estudios de los propios funcionarios federales, que no tenían razón”. Finalmente, la autorización de la Seduma se emitió condicionada a que el municipio de Benito Juárez instale una planta de tratamiento de lixiviados –básicamente, una planta de tratamiento de aguas negras más sofisticada-, para disminuir el riesgo de impacto ambiental. Ante esa autorización, CAPA “no puede hacer más que aceptar, pero insistir en la advertencia”, concluye resignado el ingeniero David Villegas Gómez, subdelegado técnico en Cancún.
POSIBLE SOLUCIÓN Para Esquivel Zanoguera hay temas más importantes ahora que se ha autorizado la construcción del relleno sanitario. “Con el nuevo relleno sanitario y la planta de tratamiento de lixiviados lo último que se visualiza, es convertir las mil toneladas que desechamos los cancunenses en un próspero negocio”. El ciudadano cancunense no solamente es indiferente al drama ecológico que significa la contaminación por basura, sino que desconoce que lo que arroja al bote de basura. Por esa actitud, por el momento, ni hablar de separación de residuos desde la casa. Sencillamente “no existe la cultura entre los cancunenses”, asienta el funcionario municipal. De ahí la importancia del Parque de Tecnologías que visualiza Esquivel Zanoguera, ya que este complejo permitiría reciclar parte de las mil toneladas de basura que actualmente se vierte revuelta en el actual relleno y en decenas de basureros clandestinos. |

















La ciudad de Cancún tiene dos noticias para sus pobladores y ambas son malas: si no construye un nuevo relleno sanitario, enfrentará una contingencia ambiental; y si lo construye, enfrentará una contingencia ambiental.







