| Caribe mexicano, blanco de campañas negras |
| Escrito por Alberto Barrios |
| Lunes, 28 de Diciembre de 2009 00:00 |
Como los huracanes, son cíclicas. Vienen acompañadas de fuertes vientos de desprestigio, de intensas lluvias de difamación y de timoratas reacciones de hoteleros que se rasgan las vestiduras y del desdén de las autoridades.
Nacen cuando un turista, extranjero para mayor repercusión, es víctima en el Caribe Mexicano de algún asesino, cuando es asaltado por algún ladrón o extorsionado por un policía corrupto, esto es, historias muy similares a las que les ha sucedido a turistas en Jerusalén, París, Miami, Los Angeles o Las Vegas y que, incluso, son recreadas por la televisión estadounidense en el programa Crime Scene Investigation (CSI) sin que nadie se sienta ofendido. Son las campañas negras contra Cancún que, al igual que los huracanes, se forman cuando hay algunas condiciones presentes: 1) Disturbios y desórdenes en reglamentos y leyes que norman el buen servicio y la seguridad alrededor de la prestación de los servicios turísticos; esto es, carencia de Normas Oficiales Mexicanas –por ejemplo, en el servicio de albercas-, falta de vigilancia en servicios de alto riesgo como wave runners y paracaídas que son ofrecidos por personal que carece de capacitación adecuada; discotecas que incumplen reglamentos de protección; barcos que carecen de chalecos salvavidas, etc. 2) Cuando la información es intensa y calurosamente bienvenida en las redacciones de los medios internacionales, nacionales y locales, enfocados en la actualidad en su mayoría a la nota roja y delictiva. En las campañas negras los medios internacionales suelen desplegar enviados especiales para desmenuzar las características de los incidentes, en tanto que los medios extranjeros locales esperan que los afectados retornen a sus lugares de origen para que, en confianza, relaten sus historias; los medios locales suelen ser los más acuciosos. Por supuesto, la publicidad “boca a boca” que circulan los viajeros internacionales y nacionales también es de gran importancia. 3) Y cuando hay reacciones débiles y de desinterés en los niveles altos, esto es, autoridades y empresarios, quienes ante un incidente en el que esté involucrado un turista, ya sea una muerte por mal servicio de paracaídas, por falta de seguridad en las albercas o intentos fallidos de secuestros, suelen declarar: “Son hechos aislados”, “no afectan al destino”, “investigaremos hasta las últimas consecuencias” o, incluso, suelen achacar las campañas negras a la competencia turística. Pero en los últimos años un nuevo medio se ha convertido en el “coco” de Cancún: Internet. No hay turista que se sienta ofendido, rechazado o humillado que no acuda inmediatamente a Internet para crear una red social denostando al Caribe Mexicano, a Cancún, al hotel o al restaurante motivo de su enojo. La última andanada se registró tras el fallido secuestro de una española nacionalizada holandesa, Ana Fernanda Zaplana Diez, recién aterrizada en Cancún para defender a su hijo encarcelado por golpear a Iván Ferrat Mancera, hermano del diputado Verde Ecologista, Alain Ferrat Mancera. Amigos del joven holandés Free Bronkhorst crearon inmediatamente la página www.freeingfree.net/ en la que instan a enviar mensajes al presidente Felipe Calderón señalándole que estas historias se repiten una y otra vez en el margen de la industria turística de México. Esta última historia aguzó el olfato mercantilista de Summit Entertainment, una empresa cinematográfica con sede en Los Angeles que planea producir la película Cancún, cuya trama será la de un joven universitario -Taylor Lautner- y sus amigos que viajan a este destino turístico para ser secuestrado por narcotraficantes y salvados por el joven héroe estadounidense. Ante semejante atrevimiento cinematográfico, el hotelero Fernando García Zalvidea insta a cámaras y organismos empresariales a unirse para evitar la filmación, alegando que el destino sufrirá nuevamente el desprestigio. Lo cierto es que si escribe Taylor Lautner y Cancún en Google, aparecen cientos de páginas hablando del tema.
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Como los huracanes, son cíclicas. Vienen acompañadas de fuertes vientos de desprestigio, de intensas lluvias de difamación y de timoratas reacciones de hoteleros que se rasgan las vestiduras y del desdén de las autoridades.







